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Con
40 invitados y apegada a la religión judía, la boda se
realizó en el Hotel Ritz Carlton de de Key Biskayne,
ante decenas de periodistas y camarógrafos. Incluso Cristian
lució en su cabeza el Kipá y hasta rompió el
tradicional vaso. Las mesas del salón donde los
invitados cenarían, a un costo de 200 dólares el
cubierto, lucía cuidados arreglos de flores naturales.
"Me
siento muy bien", "Quiero aprovechar el
momento de estar frente a ustedes para decirle a Valeria
que ella es el gran amor de mi vida y quiero que lo
sepan todos. Solamente he amado a esta mujer" dijo
Castro al conducir de la mano a Valeria para la
ceremonia en la que se dieron el sí. "Todo esto es
muy bonito. Me siento muy feliz", dijo por su parte
la novia.
Castro
vestía un impecable smoking negro con capa incluida.
Valeria llevaba un hermoso vestido blanco tipo princesa
en gasa de Silvia Tcherassi confeccionado en Miami con
un costo de 8 mil dólares, una tiara como tocado,
cabello suelto y maquillaje discreto. Los canales de
televisión persiguieron día y noche a la novia y
lograron filmarla cuando fue a probarse el jueves el
vestido de la diseñadora colombiana.
A
la celebración asistieron los únicos famosos: el
cantante Mijares y su esposa Lucero y los que
brillaron por su ausencia fueron Verónica Castro y su
hermano Michel. La única representante de la familia
Castro fue la abuela del novio, doña Socorro y por
parte de la novia acudió el padre.
Como
regalo de bodas, Cristian le dedicó a su esposa un par
de canciones rancheras que acompañó un grupo de
mariachis. La pareja pasará su luna de miel en
Estambul.
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